Primera noche y la multitud

8 de febrero de 2002

  El gran poder convocante de Los Nocheros fue el marco ideal para una jornada artística sin fisuras.

   El inusual movimiento de la ciudad, desde horas tempranas, hacía presumir lo que ocurriría durante la noche en el Anfiteatro. Una multitud, estimada en 10.000 personas, contagiaba un entusiasmo previo que preanunciaba que se estaba en una de las noches que se pueden calificar de memorables. Y fue así nomás.
   Luego de la ejecución del Himno Nacional, en la versión de Jairo, que fue coreado con gran emoción por la concurrencia, comenzó la apertura con el Ballet Municipal Sixto Palavecino, el que dio paso al locutor Oscar Righini, quien dio el grito inicial, entre un imponente espectáculo de fuegos artificiales.
   Abrió la noche Viviana Careaga y Condorkanki con una presentación contundente, para dar paso al local Hugo Castiglioni, quien había sido insistentemente pedido por la gente y no defraudó.
   Lucía Ceresani confirmó las espectativas que habían puesto los organizadores en su actuación, ya que había sido promocionada como uno de los valores de mayor proyección surgidos en el último año y se llevó uno de los grandes aplausos de la noche.
   Los Sacha, Consagración Baradero 1998, brindaron una presentación convincente, demostrando como progresan día a día.
   Baradero cumplió un viejo sueño, el de tener un conjunto cuyano por noche y fue el turno del grupo mendocino Los del Solar, una excelente conjunción de voces y guitarras virtuosas, clásicas de la región, dieron un espectáculo refrescante.
   Un lugar muy relevante ocuparon los valores surgidos de la cantera del Pre Baradero dando muestras de un valor superlativo: Lezama y Sánchez Gajo (Pareja de Zamba Estilizada), Los Shelkas (Conjunto Instrumerntal), Laura Ocampo (Solista Vocal Folclore), Franco Puig (Solista Vocal Tango), Alfredo Pájaro Muñoz (Recitador) y Ricardo Perotti (Solista Vocal Folclore).
   Mientras la tensión iba subiendo, hizo su presentación el Ballet Renacer de mi Pueblo, de Baradero, presentando un trabajo muy bien elaborado.
   Finalmente, el estallido contenido con la presentación de Los Nocheros, reviviendo una vieja historia con Baradero, historia de amor, celos, pasión, peleas y reconciliaciones, que se remonta a 1992 cuando llegaron por primera vez y a 1993 cuando resultaron Revelación del Festival. En cuanto a lo artístico todo sucedió sin contratiempos, con el sustento de un espectáculo de primerísimo nivel, muy elaborado en lo musical y en la puesta en escena general, pero con el componente de sentirse, casi como en casa, rodeados de amigos, de la primera hora, antes de que las mieles de la fama los atraparan.
    En síntesis, con el final la multitud se retiró cansinamente, con la sensación de haber vivido una noche plena, como pocas, especialmente el público femenino, abrumadora mayoría del Anfiteatro.   
   
 

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