por el Prof. Daniel Alberto Chiarenza
Los primitivos habitantes de la zona pampeana, que en un primero
momento se habían instalado en la región de los acantilados atlánticos,
se adentrarían al piso más firme del interior de la inhóspita
llanura, persiguiendo gliptodontes, ñandúes y gacelas. Sus huellas
se hallan en Ensenada, Carcarañá, Baradero (piso ensenadense),
o en Luján, Esperanza (piso lujanense).
Son los que podríamos llamar Hombres Pampeanos, sin por ello aspirar
a invadir jurisdicción específica de los antropólogos.
Juan de Garay, poco tiempo después de fundada la ciudad de la
Santísima Trinidad en el Puerto de Santa María de los Buenos Aires,
iría a Asunción, luego a Santa Fe y cuando volvía a Buenos Aires,
una noche -mientras descansaba- fue sorprendido y asesinado por
los indios, emboscados cerca del río Baradero (1583).
En el siglo XVII, la zona poblada no llegaba más allá de Magdalena,
al sur, y Baradero, al norte, que era una misión de guaraníes
–por denominarlos genéricamente- del padre Luis de Bolaños ya
en 1615. Formaban una estrecha franja junto al río.
Volviendo a Baradero, en 1615 nació una reducción aborigen (debe
de haber sido la única, sino una de las pocas originadas de esta
manera en toda la provincia de Buenos Aires) a pocas leguas de
la ciudad de la Santísima Trinidad, donde –hasta ese momento-
se desarrollaba una sociedad de broncíneas pieles, la que se encontró
con los hispanoparlantes y se produjo el fenómeno de la transculturación.
Le tocó al cura Fray Francisco de Arenas comenzar con la práctica
que los europeos llamaban de la “evangelización” y que sin eufemismos
podemos llamar de catequización obligatoria de los aborígenes.
Éstos eran mansos y nobles y fueron arcillas en manos del astuto
religioso español.
El padre Arenas, al hacerse cargo de la Iglesia, nombró como Corregidor
al vecino Bartolomé Pinto y como cacique principal al indio Bartholomé
(es inútil, en Baradero no tenías ninguna oportunidad de ser dirigente
si no te llamabas Bartolomé).
Para ser específicos la reducción de indios estaba formada por
chanás, mbiguays, querandíes y guaraníes, todos originarios del
Delta. Sólo al retirarse el padre Arenas, quien estuvo aproximadamente
seis meses, fue reemplazado por el nombrado más arriba Fray Luis
de Bolaños.
Éste, efectivamente le dio forma de un verdadero pueblo, colonia,
de España en medio de la pampa agreste.
La reducción fue fundada oficialmente el 25 de julio de 1615 (es
decir, a solo 35 años de fundada la ciudad de la Santísima Trinidad,
en el Puerto de Santa María de los Buenos Aires), a orillas del
río que da origen a su nombre (Baradero), por el cual navegaron
los conquistadores, quedando sus barcos varados en su lecho debido
a la poca profundidad del mismo.
Como dijimos, entonces, su nombre fue –en una primera instancia:
San Bartolomé, como no podía ser de otra manera- entonces, “Santiago
del Baradero”; Santiago por el santoral del día (Santiago Apóstol)
y Baradero por estar a orillas del río.
Fue mucho lo que hizo por experimentar este logro el entonces
Gobernador Hernandarias, quien llegó a la zona para darle forma
al primer poblado bonaerense el 16 de agosto.
Más tarde, con las estancias del siglo XVIII, empezaron a surgir
los poblados o aldeas pampeanas. Fueron núcleos formados alrededor
de un reducto de indios mansos (en Quilmes y Baradero), una capilla
(San Isidro Labrador -1723) o un convento[1]
(el "Rincón" de San Pedro - 1750), un fortín de fronteras (Ranchos
o General Paz, cuya fundación oficial fue en 1778) o una posta
del camino (Monte de los Chingolos o Ministro Rivadavia).
A la vera de los caminos que unían el puerto de Buenos Aires con
las ciudades importantes del Virreinato fueron surgiendo diversas
poblaciones: cobra nueva importancia Baradero que, como se dijo,
era una aldea rural en los alrededores de un reducto de indios
mansos.
[1]- El convento es anterior a la
fundación del poblado, pues data de 1743 y ya contaba con 800
habitantes.
Participó de la defensa ante la Invasión Británica de 1806/1807
don Bernabé de San Martín, vecino de Baradero, que luego sería
el jefe del Regimiento N° 4 con asiento en su pueblo natal.
A mediados de 1821, siendo Buenos Aires provincia autónoma, con
el fin de darle un orden jurisdiccional se agrupó a la campaña
en tres Departamentos:
1) San Vicente, Cañuelas, Quilmes, Ensenada, Magdalena, Monte,
Chascomús y Ranchos.
2) Lobos, Morón, Villa del Luján, Guardia de Luján, Pilar,
Capilla del Señor, San Antonio y Carmen de Areco.
3) Arrecifes, San Pedro, Baradero, Pergamino, Salto, San
Nicolás y Rojas.
En su lucha contra Rosas –financiada por los franceses, como él
mismo lo confiesa- un día de 1840, Baradero vio llegar al general
Juan Lavalle.
No sólo quería aprovisionarse, sino también tomar contacto con
algunos amigos, compañeros de causa. En esa situación cenó en
casa de doña Balbina Morciego. Hoy, aquella casona fue convertida
en Museo Municipal.
No es para menos, suponemos que aquel lugar sacrosanto fue de
provecho para Lavalle que, en aquella etapa, nunca se olvidaba
de ser excesivamente gentil con las propietarias de los lugares
que lo cobijaron.
En la víspera del 20 de noviembre de 1845 y con motivo de producirse
la agresión directa de la flota anglo-francesa en el paraje conocido
como la “Vuelta de Obligado”, dos mil bonaerenses estaban detrás
de las trincheras.
Aproximadamente 500 milicianos estaban al mando del coronel Ramón
Rodríguez; cuatro cañoncitos de a 4 al mando del teniente José
Serezo; 100 milicianos a las órdenes del teniente Juan Gainza,
más 200 milicianos del norte que respondían al teniente coronel
Manuel Virto.
Otros 200 milicianos de San Nicolás dirigidos por el comandante
Luis Barreda, 2 cañoncitos de a 4 a cargo del teniente coronel
Laureano Anzoátegui y el capitán Santiago Maurice. Los cuerpos
rurales estaban al mando de Facundo Quiroga (hijo del “Tigre de
Los Llanos” y vecino de San Pedro) y Julián del Río, los que respondían
al coronel José Cortina.
A retaguardia los jueces de paz de San Pedro, de Baradero y de
San Antonio de Areco. La escolta del general Mansilla, unos 70
hombres, al mando del teniente Cruz Cañete.
Por lo relatado anteriormente, no debe darse crédito a aquella
versión histórica que decía que Baradero, en esa época, sufría
un despoblamiento parcial, originado en “la persecución de los
pobladores por la Mazorca”.
Si bien la flota invasora pasó por el Paraná fue a un costo muy
alto, por lo cual se recuerda aquel día como el de la “Soberanía
Nacional”, puesto que a partir de ese momento la opinión pública
internacional se pondría del lado de la Confederación Argentina.
Pocos años después, en Baradero se observó un rápido crecimiento,
el que se concretó con la fundación de escuelas: la primera de
ellas fue la Escuela Rural Argentina, más conocida como Escuela
Auxiliar “La Bellaca” (y que actualmente lleva el nombre de Nicolás
Avellaneda).
Además, en el mismo pueblo, en el antiguo atracadero de carretas
se diseñó una Plaza.
A partir de 1856 llegarían a Baradero los primeros colonos suizos,
agricultores, para dar impulso a esta actividad, decaída en esos
momentos.
Se les donaron los terrenos de un paraje denominado “El Rincón”,
en el cual hasta hoy (año 2000) pueden observarse las callejas
arboladas de casuarinas, eucaliptos, araucarias, además de ser
un excelente mirador hacia el Puerto de San Pedro (en el cual
en la actualidad pueden adquirirse productos regionales).
Habían transcurrido doscientos cuarenta y un años desde su “creación”
(la de Baradero). Para algunos historiadores, esta fue la primera
colonia agrícola del país. No sólo la agricultura fue la actividad
predominante, también la explotación de granjas con el consiguiente
desarrollo en la implementación de las herramientas para alcanzar
las metas productivas descriptas.
Así, se instalaron también herrerías y talleres, entre los que
se destacaron los de Sabino Ormezano, Cristian Eschler, Viale,
León Currat, etc. Ellos fueron los primeros fabricantes de arados
a mancera, guadañas y otros objetos aptos para la actividad agrícola.
En 1857 se estableció lo que podemos considerar la primera industria:
un molino de harina, impulsado por el viento por enormes aspas.
La piedra del mismo se conserva en el museo histórico “Juan Lavalle”.
Es en este museo donde, actualmente, se exhiben restos arqueológicos,
objetos y documentos referidos al pasado local, así como yacimientos
de otro orden hallados en el cementerio aborigen, el cual fue
descubierto en una barranca cercana al puerto local.
Desde 1864, llegaron a Baradero habitantes de otras latitudes:
franceses, españoles, italianos, irlandeses, alemanes, vascos
y austríacos. Este hecho impulsó en la región la fabricación de
carros y chatas, las cuales permitirían el transporte de cereales.
En 1869, se erigía el edificio donde habría de funcionar el Colegio
Nacional Normal Superior “Marcos Sastre”.
El periódico “La República” comentaría en 1871, haciendo alusión
al ministro de guerra del presidente Sarmiento: “El ministro Gainza
-larga fama el hombre, entre gauchos y milicos- consiente lo que
se consiente a sí mismo en tanto personaje y personero de una
clase que vive rapiñando tierras, fondos públicos, préstamos bancarios,
mano de obra, vidas humanas. La rapiña es su modo normal de apropiación:
la ejerce con mortificante regularidad desde las más altas instancias
del Estado: es la violencia legal, la que autoriza a fusilar al
soldado que deserta haciendo caso omiso de las razones que lo
han impulsado. Pero, en definitiva: ¿cómo amedrentar al milico,
cómo disuadirlo y persuadirlo? Y, además, ¿hay alguna otra manera
que amarrarlo a la milicia y a la servidumbre?”.
El emérito vecino de Baradero, el recientemente aludido general
Martín de Gainza fue precisamente en su pueblo natal Juez de Paz
y Presidente de la Corporación Municipal.
Como vimos, el latifundista don Martín fue, también, ministro
de la Nación, diputado y senador.
Ya que se citó a Baradero se puede explicar que el servicio de
correo, si bien se había brindado desde los primeros tiempos,
en ese 1871 se complementó con el servicio de telégrafo.
Catriel refiriéndose a la derrota infligida a Calfucurá en San
Carlos de Bolívar nos informa: “Entonces vino el general Rivas,
todo sudado y ensangrentado, y echó pie a tierra y me abrazó delante
del correntino Ocampo, de Conesa, Levalle, Leyría y otros así,
y me dijo que me había portado como un general argentino y que
me había ganado sobre el campo de batalla las presillas de oro".
Precisamente el general Emilio Conesa era un vecino ilustre de
Baradero.
Ya que nos referimos a Baradero en aquel 1872, digamos que a la
Corporación Municipal se le impuso como tarea fundamental vender
solares de 10 varas de frente, cuya escritura se entregaba cuando
el vecino acreditaba haber construido –como mínimo- una habitación
y haber cercado el predio. La medida resultó, finalmente, progresista,
dado que extendió al pueblo y requirió de mano de obra, haciendo
–como consecuencia- que se establecieran en forma permanente varias
familias cuyos jefes eran, obviamente, albañiles.
Asimismo se impulsó el desarrollo de hornos de ladrillos. También
se creaba en la litoraleña localidad la primera biblioteca, a
la que se reconoció con el nombre de “Popular”. Esta entidad persistió
hasta la actualidad con la denominación de Biblioteca Popular
Municipal “Fray Luis de Bolaños”.
Algunos aseguran que, a pesar del optimismo con que tratamos aquella
inmigración suiza, lamentablemente, en Buenos Aires nunca pudo
arraigar la colonización agrícola por la resistencia de los terratenientes
y el elevado precio de la tierra. Se dieron varios intentos colonizadores
-colonias de Baradero, Chivilcoy, Pigüé, entre otras- aunque,
en general, fracasaron o no alcanzaron la importancia y el significado
de la colonización que entonces se daba en Santa Fe.
Aunque lo que se acaba de decir es bastante relativo para el caso
de Baradero, que en 1887, gracias a los hermanos Genoud Perrotet,
los cuales siendo propietarios de grandes extensiones sembradas
con maíz se animaron a establecer una fábrica de alcohol para
industrializar su producción, pero necesitando de otros productores,
debieron conformar la sociedad comercial Genoud Benvenuto Martelli
& Cía.
Si nos referimos al tema salud en 1890, aunque más no sea en infraestructura
hospitalaria, pues ese año se inauguraba el nosocomio de Baradero
denominado “San José”, el cual atendió a la población durante
sesenta y dos años, ya que sería reemplazado recién en 1952.
En 1897 se instalaba la Usina de Luz Eléctrica.
Al año siguiente se creaba la Estación Agronómica, dependiente
de la Escuela Rural, aquella que fuera fundada en 1864. Posteriormente
sería el Vivero Regional “Angel Gallardo”.
Y desde el gobierno nacional (orientado por el general Roca),
hasta casi sin proponérselo, la Provincia –gobernada por Bernardo
de Irigoyen- se vio beneficiada por la política llevada adelante
en Obras Públicas por el Ministro Emilio Civit. Pues se efectuó
el dragado y la canalización del río de la Plata, los ríos Capitán,
Brazo del Paraná de las Palmas, Baradero y Paso de Martín García.
Se iniciaron innumerables obras en los puertos fluviales y nuestra
Provincia se vio favorecida por la construcción del de San Nicolás
y el de Quequén (1901).
En Baradero, también en 1901, se inauguraba el alumbrado público
en algunas calles; en el mismo sitio, si nos referimos al periodismo
podemos dar testimonio de la aparición de la primera edición del
periódico “El Comercio”, al que siguieron –hasta nuestros días-
alrededor de un centenar de publicaciones diversas.
En 1905, se creaba el parque de “El Bajo”, que es el actual Parque
Sarmiento, escenario del popular Festival que adquiriría ribetes
internacionales.
Ese mismo año fue fundada la Escuela N° 14, a la cual asociaron
inmediatamente con los colonos suizos.
En los primeros días de 1908 se iniciaba la construcción de una
fábrica de glucosa (actualmente, transformada en una Refinería
de Maíz), cuyo principal accionista fue don Francisco Serp. Para
ese entonces, también existían en la zona fábricas de velas de
sebo, de fideos, de jabón, de cerveza, de licores, etc.
No resultó menor que en la Capital Federal el brillo de los festejos
del Centenario (1910) en ciudades como Baradero o Necochea.
Ya que hablamos de la localidad de Baradero. Precisamente hasta
allí llegaban muchos de los inmigrantes recién arribados para
aprovechar la temporada de cosecha. El trabajo lo realizaban por
contrato.
En la rebelión agraria conocida como Grito de Alcorta, en 1912,
incluimos en esta recorrida del norte bonaerense y sur santafesino,
a Baradero, Capitán Sarmiento y varios pueblos más.
El 21 de octubre de 1918 se fundaría la Liga de Fútbol de Baradero,
la cual integraría clubes de nacimiento anterior o posterior a
la conformación de la Liga amateurs como el Alsina, el Club Atlético
Baradero (3 de abril de 1905), el Club Atlético Bernardino Rivadavia
(12 de diciembre de 1930), el Fundición Fútbol Club, el Portela,
el Club Regatas de Baradero, el Club Deportivo Domingo Faustino
Sarmiento (2 de enro de 1952) y el Club Sportivo Baradero (28
de abril de 1923). Precisamente éste ultimo, con el correr de
los años se transformaría en un magnífico Polideportivo, con piletas
de natación, camping y campos deportivos para varias especialidades.
Por una Ley provincial fechada el 4 de julio de 1939, Baradero
se transformaba de pueblo en ciudad, siendo el sitio poblado más
antiguo sobreviviente en la provincia de Buenos Aires.
En 1952 se inauguraba en Baradero el Hospital Regional.
Dentro de la temática hidráulica digamos que hasta 1958, la Provincia
sólo explotaba servicios de aguas corrientes en 23 localidades
y de cloacas, aún menor, en seis. Para 1961, año en el cual el
Gobernador Alende emite su último mensaje, el Gobierno había finalizado
obras para provisión de agua corriente en 11 ciudades y de servicios
cloacales en otras seis (hay que aclarar que, prácticamente, estamos
hablando del interior provincial, ya que numerosas localidades
del Gran Buenos Aires estaban incorporadas al régimen nacional).
Las obras más importantes fueron los acueductos Paso Piedras,
Grümbein-Bahía Blanca y Nueve de Julio-Carlos Casares-Pehuajó.
Es decir, con la construcción de estos complejos de hidráulica
se pudo aprovisionar de agua corriente a: Bahía Blanca (también
desagüe cloacal en esta ciudad), Balcarce, Baradero, Berisso,
Campana, Carlos Casares, Colón, Chacabuco, Chascomús, Chivilcoy,
Coronel Dorrego, Ensenada, General Villegas, La Plata (también
desagüe cloacal), Lincoln, Miramar, Necochea (también desagüe
cloacal), Nueve de Julio, Olavarría (también desagüe cloacal),
Pedro Luro, Saladillo, Salto, Ramallo, Rojas, Tres Arroyos (también
desagüe cloacal).
En febrero de 1965, en un escenario levantado en la Plaza Colón,
nacía el Festival de Música Popular Argentina, uniendo –de esta
manera- las dos más grandes expresiones de nuestra música: el
folklore y el tango.
Por aquellos días, junio de 1966 –antes del desalojo compulsivo
del gobernador Anselmo Marini- en la provincia de Buenos Aires,
se realizaban los primeros tendidos de cables coaxiles en Baradero,
San Pedro, etc., en lo que iba a producir una revolución en las
comunicaciones.
En tiempo del Interventor, general Francisco Imaz, se creó un
Fondo Permanente (y cada Municipio podía constituirse en junta
local) para la promoción del desarrollo industrial, fijando para
ello seis zonas: 1) Bahía Blanca y Coronel Rosales; 2) General
Pueyrredón, Lobería y Necochea; 3) Azul, Olavarría y Tandil; 4)
Área Metropolitana; 5) Baradero, Berisso, Zárate, Campana, Ensenada,
La Plata, Ramallo, San Nicolás y San Pedro; 6) Centro y Noroeste
de la Provincia.
En el predio en el cual había estado, por muchos años, instalada
la Estación Agronómica –también considerada la primera Escuela
de la Colonia Suiza-, en 1968 se levantaba una nueva reserva natural
y la Unidad Penal N° 11, cárcel-modelo pensada con el criterio
moderno de puertas abiertas. Allí se pueden comprar plantas y
miel.
También es importante, zonalmente, la Escuela de Educación Técnica
N° 1, la que lleva la denominación de “Batalla de la Vuelta de
Obligado”
El Festival de la Música Popular Argentina se había realizado
durante cuatro temporadas en la Plaza Colón. Pero como su éxito
fue ascendente, en 1969 se debió realizar su apertura en otro
ámbito: el anfiteatro “José Hernández”. El mismo estaba enclavado
sobre las mismas barrancas del Paraná que le dan un marco de belleza
geográfico al suceso estrictamente musical.
El Festival continuó hasta 1975, inclusive, momento en el cual
fue llamado a cumplir un obligado silencio. En intervalo dura
hasta 1986, fecha en la cual un grupo de jóvenes revitalizan al
recuerdo de lo que había sido una bandera para la cultura nacional
y popular. Los entusiastas jóvenes proclaman: ¡Baradero está vivo...!.
Desde 1986 a 1991 se lo reconocería en el ámbito nacional y bonaerense
con el nombre de “Festival del Reencuentro”. El 28 de julio de
1991 se inauguraba, en la rotonda, el Monumento al Indio, como
merecido homenaje a las primeras tribus aborígenes que habitaron
suelo baraderense en la época fundacional.
Volviendo al Festival, en 1992 se lo volvería a denominar con
la nominación original: Festival de la Música Popular Argentina.
Es uno de los eventos de la cultura popular más importantes del
país. Desde, prácticamente, los comienzos el nombre del escenario
de la capital nacional del Encuentro es Abel Figueroa.
El del año 2000 fue la edición número veintiséis del afamado evento
cultural. Comenzó el 16 de febrero y duraría 5 noches.
Por ello, hoy a Baradero se la conoce como “La Ciudad del Encuentro”.
En esta manifestación cultural nada tuvieron que ver las autoridades,
sino que fue el producto de las inquietudes de un grupo de caracterizados
vecinos. Por sus palcos pasaron las más aclamadas figuras artísticas.
El Festival del Encuentro ´2000 contó en su apertura con Horacio
Guarany y las figuras procedentes del Pre-Baradero. Al día siguiente,
jueves 17, se presentaron Los Nocheros –en realidad más baladistas
que folkloristas- acompañados por Lelia Sosa y Carlos Cabral.
La noche posterior fue “copada” por Cuti y Roberto Carabajal,
el “Chaqueño” Palavecino, Rosendo y Ofelia y Zamba Quipildor.
El sábado, día central en todo sentido, fue dedicado a Los Chalchaleros,
los que comenzaban a cumplir cincuenta años con el canto –de allí,
luego se popularizaría el dicho “largo, como despedida de Chalchalero”-,
también pasarían por el escenario: César Hernán, María Itatí,
Pablo y los del Tuyú, y Rubén Patagonia.
La espectacular noche de cierre fue para Soledad, siendo los “soportes”
Los Sacha y Gastón Barral. Noche tras noche, la apertura del espectáculo
estuvo a cargo del Ballet Brandsen –dirigido, como siempre, por
Mabel Pimentel y Oscar Murillo-, con una coreografía particular
para cada día. La conducción general del Encuentro estuvo a cargo
del veterano Julio Maharbiz.
La difusión del evento estuvo a cargo de Azul TV (ex canal 9);
en diferido (por cable) por Argentinísima Satelital. También flashes
de los mejores momentos en vivo fueron transmitidos por Crónica
TV y como siempre la FM 96,9 LS2 Radio Santiago del Baradero (la
radio local).
En este momento Baradero cuenta con una diversidad estupenda de
recursos turísticos como, por ejemplo, el Establecimiento “El
Varadero” (jugando un poco con el nombre de la famosa playa cubana,
la cual se escribe con “V”). Aquí se pueden adquirir un gran surtido
de dulces y productos regionales, también hay Casa de Té, paseos
en sulkys y bungalows.
Lo de “Chabela”, donde se pueden adquirir productos regionales
y artesanales elaborados por su propietaria. La Hostería Baltimore,
que es un lugar muy pintoresco, rodeado de una inigualable belleza
natural e histórica; son sus propietarios los anfitriones que
invitan al turista a pasar un lindo rato entre amigos y disfrutar
de sus comidas caseras. No solamente puede configurar un excelente
lugar de reuniones, sino que también se puede pernoctar, donde
también se hallan huertas orgánicas.
Se encuentra, además, en Baradero un Vivero, consistente en una
instalación modelo para la producción de kiwi; donde también hay
venta de plantas ornamentales, frutales y forestales. Hasta da
una nota de preciosismo el Hogar San Francisco de Paola, residencia
geriátrica rodeada de una frondosa naturaleza, canchas para practicar
deportes, huertas, animales, etc.
Hay un restaurante de campo denominado La Ponderosa. En cuanto
a los innumerables atractivos con que cuenta la zona costera,
nombraremos sólo a algunos: el Aero Club, lugar excelente para
romper la rutina ciudadana practicando aeromodelismo, vuelos de
turismo y paracaidismo; hay juegos infantiles y confiterías, sin
desdeñar el Museo aeronáutico.
El Museo Aeronáutico lleva el nombre de “Un lugar en el Cielo”,
el mismo presenta una exposición estática de motores y dos aeronaves,
un Douglas DC3 y un C47 Dove. La recorrida incluye una explicación
sobre historia aeronáutica y la posibilidad de realizar un vuelo
de bautismo asistido.
Está también el Auto Club que posee una pista natural enclavada
en las barrancas del río Baradero; allí se practica motocross,
carretas de karting y automovilismo deportivo. En el Tiro Federal
hay un camping, también posee una conserjería, un restaurante
no exclusivo para socios, pileta, canchas de tenis, fútbol, paddle
y práctica de tiro.
El Club de Pesca, que cuenta con camping propio, proveeduría,
pluma náutica y sector estricto de pesca. El Club de Regatas también
posee restaurante de atención al público en general.
No debemos olvidar el Paseo del Puerto. Sobre la costa se encuentra
la Dirección de Turismo, donde no solamente se ofrecen informes,
sino que también es lugar de adquisición de artesanías lugareñas.
Luego, el Camping La Mutua, con conserjería, restaurante abierto
al público, camping, pileta, alquiler de kayacs y piraguas.
Además, y por si fuera poco, el Camping de Luz y Fuerza, las excursiones
de la Zona de la Barranca y el fabuloso Balneario: se trata de
un lago artificial con agua de napa clorada, con servicios de
proveeduría, camping, asistencia médica, paseo artesanal deltiano,
bajada de lanchas, sector de pesca, taxis y juegos infantiles.
En cuanto a lo industrial, se encuentran en Baradero los Talleres
de Metalúrgica Persol, en los cuales se realizan proyectos e instalaciones,
construcciones metálicas, industriales, tornería, calderería y
equipos compactadores y envasadores de granza.
Profesor DANIEL ALBERTO CHIARENZA
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AVISO: DEL AUTOR AL LECTOR
La Historia integral de la provincia de Buenos Aires y, en particular,
de las localidades que la componen, que vos –por ejemplo- consultás
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